La gingivitis es la enfermedad periodontal más común. Está caracterizada por una inflamación de los tejidos que protegen los dientes, es decir, las encías. Su origen principal es el aumento de biofilm bucal (placa bacteriana) debido a una mala higiene bucal, pero en ocasiones el consumo de algunos fármacos también puede provocar el agrandamiento gingival, que a su vez limita la eliminación del biofilm y promueve la aparición de la consiguiente gingivitis.

La relación entre esta enfermedad periodontal y ciertos medicamentos no es nueva. Ya a finales de los años 30 del siglo pasado se detectó este vínculo, concretamente con la fenitoína, un fármaco antiepiléptico.

Los principales grupos de fármacos entre los que se ha estudiado su relación con la gingivitis son los anticonvulsivos (la citada fenitoína), los inmunosupresores (como la ciclosporina A) y los bloqueadores de los canales de calcio que se prescriben para el control de la presión arterial y las alteraciones cardiacas (nifedipino, verapamilo, diltiazem y valproato sódico).

La incidencia de la gingivitis es distinta clínicamente en estos tres grupos de fármacos, con un 50% entre pacientes tratados con fenitoína, un 30% con ciclosporina y un 20% con nifedipino. Se ha detectado, además, que en el caso de la fenitoína, la aparición de gingivitis en pacientes niños y jóvenes es más acusada al tercer mes de tratamiento, que es cuando hay más concentración del fármaco en sus cuerpos.

Como ocurre con la gingivitis relacionada con la acumulación de placa, una adecuada higiene bucodental disminuye efectivamente la gravedad de la patología, evitando que el biofilm crezca y se convierta en una comunidad autoprotectora simbiótica difícil de eliminar.

Síntomas

Los síntomas de la gingivitis producida por fármacos pueden ir desde enrojecimiento y aumento del volumen de las encías hasta molestias más acusadas como sangrado, dolor o escozor. Es posible incluso que los pacientes puedan padecer gingivitis durante años y que derive en afecciones más graves como la periodontitis, produciéndose una destrucción del hueso alveolar.

En cuanto a la zona de la boca afectada, la gingivitis puede aparecer en cualquier área, aunque el sector anterior puede serlo de forma más acusada. Comienza con un aumento anormal (hiperplasia) del tejido de la encía en el borde con los dientes, al principio sin sangrado, y que puede cubrir por completo las coronas dentarias.

No solo el tipo de fármaco puede explicar este tipo de gingivitis, sino también otros factores tales como la edad del paciente, las dosis administradas, la duración del tratamiento, la predisposición genética, las concentraciones que alcance el fármaco en sangre, el biofilm preexistente e incluso, y esto es importante, las afecciones periodontales que ya tuviera anteriormente el paciente y que pueden agravarse.

Tratamiento

¿Y cómo se puede tratar? Es primordial consultar con el médico especialista que dispensó la medicación para ajustar la dosis o incluso, si es posible, sustituir el medicamento por otro sin ese efecto secundario indeseado. En paralelo, se debe realizar un tratamiento periodontal no quirúrgico a través de nuestro odontólogo, aunque en los casos más resistentes habrá que acudir a la cirugía por medio de la gingivectomía, es decir, a la eliminación del tejido afectado por medio de gingivectomía con incisión a bisel externo, generalmente.

Por último, y fuera de los tres grupos de medicamentos descritos, también se han descrito gingivitis asociadas a la ingesta de anticonceptivos orales. Se ha demostrado con estudios que la inflamación gingival es mayor en pacientes que toman este tipo de anticonceptivos que en las que no los toman. Sin embargo, esta relación no es directa, es decir, estos medicamentos incrementan la respuesta inflamatoria del tejido gingival si ya hay un biofilm oral preexistente.

Como en el resto de casos de gingivitis, la mejor prevención es una adecuada higiene bucal, y ante el menor signo de molestia, inflamación o enrojecimiento de encías acudir a vuestro especialista de confianza.